Personal site - PRECURSORES (1) DE LA TRADUCCIÓN EN ESPAÑOL DE LA BIBLIA
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Precursores de la versión de la Biblia Reina-Valera en español. Parte 1.

Juan de Valdés (S. XVI)

Escritor nacido en Cataluña. En 1550 fue editada en italiano su obra titulada: "Las ciento y diez consideraciones divinas, o sobre lo más útil, lo más necesario y lo más perfecto". Esta y otras de sus obras son hoy poco conocidas. Lo que en los tiempos modernos le ha granjeado más gloria es su excelente "Diálogo de la lengua", obra que reprodujo Mayáns (importante publicista y jurisconsulto español del S. XVIII), y de la que más tarde
Usoz y Río hizo una esmerada edición.

Tomado del Tomo II del Diccionario Enciclopédico de la Lengua Castellana, publicado en 1895 por Zerolo, E. (ed.) en París (editora: Garnier).


Acceso donde se puede leer un fragmento de su obra "Diálogo de Doctrina Cristiana" Juan de Valdés On line:

http://cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/043168159959849859142007/(si el link es inoperante buscar allí por autor)


(¿1501?-1541), notable humanista y autor del Diálogo de la lengua, que constituye uno de los textos esenciales del estudio del español. Fue también un propagandista de la Reforma.
Tomado del Pequeño Larousse, publicado en 1993 por García-Pelayo y Gross, R. (ed.) en México, D. F.

Estudió en Alcalá con el humanista Francisco de Vergara (quien enseñaba griego) y formó parte del círculo iluminista de Escalona. Denunciado por indicios de heterodoxia, a raíz de la publicación de su Diálogo de la doctrina cristiana (1529), hubo de abandonar España, trasladándose a Nápoles.
Tomado del Tomo 12 de la Enciclopedia Salvat Diccionario, publicado en 1976 por Salvat Editores en Navarra.

Escritor didáctico español que nació en Cuenca a fines del S. XV. En su juventud estuvo al servicio personal del emperador. Como prosista, es Valdés un verdadero precursor, y para hallar un ejemplar de prosa tan limpia, clara y ordenada como la suya, es preciso adelantarse hasta la figura de Cervantes, que floreció un siglo más tarde. El Diálogo de la lengua, escrito en magnífica prosa, está avalorado por los innumerables refranes que el autor cita como ejemplo de las reglas gramaticales expuestas en la obra.
Tomado del Tomo X del Diccionario Enciclopédico UTEHA, publicado en 1953 en México, D.F.

Fue él quien inició la Reforma en Italia, y participó de la Reforma en España. Ya antes, su hermano Alfonso había escrito acerca de los abusos y excesos de la religión de Roma y del papa, quien prefería cuidar de los intereses temporales en vez de los espirituales (en su Diálogo de Lactancio y un arcediano). La obra de Juan: "Diálogo de la lengua" no fue impresa sino hasta 1737, cuando su manuscrito fue hallado en la Biblioteca Real de Madrid; tal obra es un esfuerzo por depurar y fijar la lengua hispana, y constituye un notable estudio lingüístico, tanto por lo que respecta a la gramática como al estilo, y aún por su crítica literaria.

Su labor como filólogo sólo tiene el antecedente de la Gramática sobre la lengua castellana escrita por Elio Antonio de Nebrija (1444-1522, editor de la Biblia políglota, en la Universidad de Alcalá, y restaurador y artífice de la lengua castellana). Valdés no se limita a dar preceptos, sino que escribe un diálogo de excepcional viveza y amenidad, es notable su certera agudeza psicológica en la personificación de los interlocutores, y en la gracia y donaire de la charla.

Menéndez y Pelayo habla del uso del idioma por Valdés de la siguiente manera: "(su lengua) brilla robusta, flexible y jugosa, sin afectación ni pompa vana, pero al mismo tiempo sin sequedad ni dureza, con toda la noble y majestuosa serenidad de las lenguas clásicas. ¿Qué escritor de aquellos tiempos puede compararse con Juan de Valdés?".

Escribió además el Alfabeto Cristiano, en donde habla de la justificación por la fe de Jesucristo, y dice textualmente: "las buenas obras siguen al justificado, y no van delante de aquel que ha de ser justificado", y luego "en conocer a Dios por Cristo consiste todo el ser del cristiano", "el hombre viejo debe de ser crucificado antes, y toda nuestra voluntad debe de ser puesta bajo la voluntad de Dios".

Tradujo al castellano, por primera vez directamente del griego, las Epístolas de Pablo, excepto Hebreos, de las cuales sólo se conservan Romanos y Corintios, con sus comentarios respectivos. La traducción y comentario de la Epístola a los Romanos fue editada más tarde por Pérez de la Pineda, que al encontrarla dice "he hallado una muy rica mina de oro, de donde se puede sacar, no del oro perecedero y corruptible, que nace de la tierra, sino de los inestimables tesoros del cielo...". Publicó también un comentario al Evangelio de Mateo, que se conserva. Asimismo los Salmos son otra de las traducciones de Valdés, directamente del hebreo, y con un comentario de los mismos.

Escribió también Cinco cortos tratados sobre doctrina cristiana para niños, sobre la certeza de la salvación y otros. En ellos se presenta claro y conciso, sin ninguna disputa dogmática ni sutileza sobre cuestiones arduas, sino con la llana explicación de un corazón sencillo y fiel, con el sólo deseo y el gozo de comunicar a los demás la misma salvación que él había recibido. Manifiesta gran aversión hacia toda disputa teológica, por la necesaria prudencia y por su carácter sensible.

Finalmente, cabe señalar que organizaba reuniones de estudio bíblico en su casa.

Tomado del libro de Samuel Vila, 1977, Historia de la inquisición y la reforma en España, CLIE, Terrassa.


Su padre fue Fernando de Valdés, regidor y procurador de Cuenca. Juan era hermano gemelo de Alfonso, y tuvieron otros tres hermanos: Andrés, Diego y María. Los gemelos, en su mocedad recibieron enseñanzas del ilustre humanista Pedro Mártir de Anghiera (o de Angleria, historiador italiano que vivió en españa (1457-1526), se publicaron dos de sus obras: Opus Epistolarum y Décadas, en Alcalá (1530); escribió además himnos, epigramas, y un curioso relato de su viaje a Egipto (De legatione Babylonica libri tres), viaje que le solicitó Isabel la católica para solicitar del sultán un mejor trato hacia los peregrinos católicos).


En 1523 Juan de Valdés fue miembro de la servidumbre de don Diego López Pacheco, marqués de Villena. Allí escuchó los sermones de Pedro Ruiz de Alcaraz, consejero espiritual de don Diego, y entusiasta "iluminado", que no tardó en ser procesado por la Inquisición; allí también leyó los trabajos de Erasmo. En 1528 estudió en la famosa Universidad de Alcalá, y conoció a Juan de Vergara, humanista, quien trabajó junto a Nebrija, y otros, en la Edición de la Biblia Complutense. El Diálogo de Doctrina Cristiana publicado en Alcalá (1529), lo dedicó al marqués de Villena, obra por la que la Inquisición Española le abrió un proceso, pero Juan de Valdés huyó, y jamás regresó a España.

En Nápoles estrechó su amistad con el cardenal Ercole Gonzaga, pero muy especialmente con la condesa de Fondi, Julia Gonzaga, mujer extraordinaria, a quien sirvió de confidente, de consuelo y de guía. Montesinos escribe: "Tenía Julia entonces 22 años...Desposada a los catorce con un hombre ya viejo y nada atractivo; viuda a los quince, cuando conoció a Valdés se encontraba en medio de una juventud insatisfecha y amenazada. Poco después, en la primavera de 1536, tuvo lugar aquel famoso coloquio perpetuado por Valdés en el Alfabeto Cristiano; Julia abrió su corazón al discretísimo confidente, y le mostró en él sus angustias y sus temores y sus esperanzas...Una de las damas más distinguidas de la época - cantada por Ariosto y Torcuato Tasso, pintada por Sebastián del Piombo, cortejada por el cardenal Ippolito d'Medici - busca..., seguridades de vida eterna". Su guía fue Juan de Valdés. Y lo fue de ella, y de unos cuantos personajes más de la sociedad napolitana, que habían sufrido grandes crisis religiosas, como la angustiada Victoria Colonna, viuda del marqués de Pescara. A ellos dedicó Valdés íntegramente los seis años de vida que le restaban; les realizó traducciones de textos bíblicos, consideraciones piadosas, consejos, tratados..., que pasaban de unos a otros en copias manuscritas.


[Aquí me gustaría hacer un breve paréntesis como complemento, presentando dos reseñas biográficas de esas hermosas mujeres que aceptaron y amaron a Dios en la Italia de aquel entonces bajo las enseñanzas de Valdés. Una mujer virtuosa vale más que todas las joyas preciosas juntas. Primera reseña: Julia Gonzaga: Dama italiana, nació en Gazzuolo (1513-66). Fué hija del príncipe Luis de Sabbioneta y esposa de Vespasiano Colonna (su tío se llamaba Hércules, quien fué el presidente del concilio de Trento, y gobernador interino del ducado de 1540 a 1556; pero no fueron las enseñanzas del tío las que llevaron a Julia a la salvación y al conocimiento de la Biblia, sino que lo fueron las de Juan de Valdés). A la muerte de su esposo, pasó a vivir a Fondi, y era tal su belleza, que el corsario Barbarroja desembarcó una noche y expuso su vida por raptarla, cosa que no logró. Ariosto habla de ella en varias de sus obras. Segunda reseña: Victoria Colonna. Poetisa italiana, nació en Marino (1490-1547). Era hija de Fabricio Colonna (estratega elogiado por Maquiavelo, derrotado en Rávena) y se casó a los 17 años con el Marqués de Pescara. Muerto su esposo, aunque se encontraba entonces en el apogeo de su belleza y buen número de príncipes solicitaban su mano, no se volvió a casar (en el tomo III del diccionario enciclopédico UTEHA de 1953 aparece en blanco y negro una pintura que muestra su bello rostro, realizada por Jerónimo Muziano, obra que se encuentra en el Palacio Colonna de Roma). Sus poesías amorosas, que expresan una pasión incontenible, están consideradas como modelos del género, e influídas por Petrarca. La primera edición de sus versos apareció en 1538 con el título de: Rime de la diva Vittoria Colonna de Pescara. Cuéntase que Miguel Ángel tuvo una platónica pasión por esta bella mujer, quien también formó parte del grupo de estudiosos de la Biblia encabezado por Juan de Valdés en Italia. (Nota temporal personal para aquella santa viviente con ojos para ver: Libre a mis casi 50 años, con mi amor de creyente y de hombre, busco a la mejor mujer y esposa que me pueda amar con el amor de Dios (Agape), y que me pueda dar muchos hijos, me gustarían unos diez... escrito el 13 de abril, del 2016.)]


Muchos de los escritos de Valdés se perdieron irremisiblemente. Se han conservado en italiano algunas de sus obras, ya que en español, la Inquisición se encargó de destruirlas. Marco Antonio Magno, en Nápoles, en 1546 publicó el Alfabeto Cristiano. En Basilea, en 1550, se publican en italiano sus Ciento y Diez Consideraciones Divinas, y 39 de ellas, en español, junto con otros de sus tratados los publica Boehmer, en Bonn, en 1880. Montesinos en 1931 edita las cartas inéditas de Juan de Valdés al cardenal Gonzaga. Se conservan también "El Salterio", "El Evangelio según San Mateo" y sus "Comentarios a dos Epístolas de San Pablo".


En sus obras busca sencillez, claridad y precisión como únicas normas. Se sitúa, dentro de la corriente de sobria naturalidad que, repudiando toda afectación y pedantería - conceptual o estilística - , llega hasta Cervantes.


Bartolomé de Carranza (y) Miranda (un Arzobispo) y Carlos de Seso, fueron dos españoles víctimas de la Inquisición, que se distinguieron por haber arraigado las doctrinas que Valdés proclamó, siendo la principal de ellas: la justificación del hombre ante Dios por medio de la fe sola, y no por las obras.

Tomado del Prólogo al Diálogo de la Lengua, Juan M. Lope Blanch. 1996. 6ta. edición. Porrúa, México.


Francisco de Enzinas (S. XVI)

(1520-1570) Humanista y reformador español. Estudió en Lovaina y Wittemberg. Por encargo de Melanchton tradujo el Nuevo Testamento del griego al español (1543), por lo que fue encarcelado. Pudo escapar y se consagró por entero a la causa de la Reforma. Fue profesor de griego en Cambridge y murió en Estrasburgo. Escribió un importante libro con nociones autobiográficas: Histoire de l'etat de Païs Bas et de la religion d'Espagne (1558).

Tomado del Tomo 5 de la Enciclopedia Salvat Diccionario, publicado en 1976 por Salvat Editores en Navarra.

Erudito y teólogo español, nació en Burgos. También conocido, junto con sus hermanos, como Dryander (que significa encina, en griego), Van Eick, Eichmann, o Du-Chesne. Profesor de griego en la Univ. de Cambridge. Gran amigo de Melanchton (que significa tierra negra, en griego, traducción del Schwartzerd alemán), del que fue discípulo. Dedicó en 1543, a Carlos I de España una versión al castellano del Nuevo Testamento, traducido del griego; la saña de Pedro de Soto, confesor del rey, dio con él en la cárcel. Consiguió escapar. Otras obras: Los Salmos de David, en forma de oraciones; Los Países Bajos y la Religión de España, etc. Su hermano Jaime fue también un jurisconsulto erudito, quien por haber aceptado la Reforma, fue procesado en Roma por la Inquisición. Como no quiso retractarse, pereció en la hoguera en 1546.
Tomado del Tomo IV del Diccionario Enciclopédico UTEHA, publicado en 1953 en México, D.F.

El título de su traducción del Nuevo Testamento es el siguiente: "EL Nuevo Testamento de Nuestro Redemptor y Salvador JesuChristo, traducido de Griego en lengua Castellana, por Francisco de Enzinas, dedicado a la Cesárea Magestad. Habla Dios". Y a continuación cita la siguiente escritura: "Josué I: No se aparte el libro de esta ley de tu boca. Antes con atento ánimo estudiarás en él de día y de noche: para que guardes y hagas conforme a todo aquello que está en él escrito. Porque entonces harás próspero tu camino y te gobernarás con prudencia". MDXLIII.

Carlos I de España le preguntó: "¿Eres tú el autor del libro?", y Enzinas respondió: "No, Sacra Majestad, el autor es el Espíritu Santo, por inspiración del cual los santos apóstoles han dado estos santos oráculos de nuestra salud y redención, a todo el género humano, en lengua griega. En cuanto a mí no soy sino un pequeño ministro y débil órgano, que en su primera fuente los he traducido a nuestra lengua española".

Carlos I entregó el libro a su confesor Pedro de Soto y éste encarceló a Enzinas. Y un buen día, Francisco de Enzinas se acercó a la puerta interior de la cárcel de Bruselas y, asomándose para mirar a través del enrejado de la misma, se dio cuenta de que, al apoyarse en ella, giraban los pesados goznes. Indeciso de momento, la abrió al fin y siguió adelante. Asimismo estaba abierta la segunda puerta, y también la última, que daba al exterior. A la media hora de la evasión de la cárcel ya se había descolgado por el otro lado de la muralla. La misma noche llegó a Malinas y a la mañana siguiente a Amberes. De allí, regresó a Wittemberg. Sus jueces dijeron que habían decidido abrirle las puertas.

Hacia 1548 se casó con Margarita Elter, de Estrasburgo, matrimonio del que nacieron dos hijas. Ese mismo año Melanchton lo recomendó a Eduardo VI, y obtuvo su puesto como profesor de griego en la Univ. de Cambridge.

Tomado del libro de Samuel Vila, 1977, Historia de la inquisición y la reforma en España, CLIE, Terrassa.


Francisco de Enzinas tuvo otros hermanos (Jaime, Diego y Juan) naturales de Burgos y que formaron parte del grupo de españoles que aceptó la Reforma en el centro de Europa, desde donde trabajaron y sufrieron para que la luz del Evangelio llegara a sus compatriotas, a quienes pronto llegó su "Breve i compendiosa institución de la religion christiana" (1540), con textos propios, de Lutero, y de Calvino.

Francisco de Enzinas es a quien conocemos mejor, se formó en las Universidades de Alcalá de Henares, París, Lovaina y Wittemberg. Fue un precursor en la divulgación del castellano como lengua literaria, hizo desde el original griego la primera traducción impresa del Nuevo Testamento castellano, y fue el primer español que destacó en el género autobiográfico.

En Wittemberg, a los pies de Felipe Melanchton, su maestro, hospedador y amigo, vivió "en libertad para cultivar el verdadero cristianismo".

A sugerencia de su ilustre mentor, tradujo el Nuevo Testamento al castellano, principalmente a partir de la edición del texto griego hecha por Erasmo, obra publicada en Amberes en 1543; pero ni la dedicatoria a Carlos V, ni la entrevista que éste le concedió en Bruselas, pudieron librarle de más de un año de cárcel y de que fuera destruida casi la totalidad de la edición.

En sus Memorias, escritas en latín y traducidas al francés y al castellano, en tres versiones en este último caso, tenemos un vívido y bello relato de la situación religiosa en España y en los Países Bajos a mediados del siglo XVI.

Tradujo varios libros del Antiguo Testamento, siguiendo la versión de Sebastian Castillione (o Castillion). Sin poder concluir su monumental Biblia ilustrada. Además, tradujo a los clásicos Lucio Floro, Plutarco y Luciano y fue el editor latino de Historia de la muerte de Juan Díaz (1546) y de las Actas del Concilio de Trento (1546).


Esta última revisión la realizó:
Gabino Fernández Campos, autor del libro: Reforma y Contrarreforma en Andalucía. Editoriales Andaluzas Unidas. Sevilla, 1986.

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